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Paseos SHINRIN YOKU.... o la medicina de los árboles....

Después del paseo consciente, en silencio y armonizando los cinco sentidos, estos son los resultados:

El contacto con la Naturaleza nos hace más inmunes, más felices y menos proclives a la ansiedad y el estrés.

Japón....el país donde existe la tasa más alta de suicidios, donde la competitividad salvaje es el día a día, mira a los árboles con nuevos ojos.
Inspirado por el anciano budista Shinto consiste en adentrarse con los cinco sentidos en un espacio con árboles.
 
Se trata de dar paseos GUIADOS por un entorno natural poniendo atención al olor que desprenden las plantas, el ruido del viento en las hojas de los árboles y toda la gama de colores y texturas que el entorno nos ofrece.

Estudios realizados en prestigiosas universidades de EEUU, Japón y Corea avalan los resultados. Después del paseo consciente, en silencio y armonizando los cinco sentidos, estos son los resultados:

-Se reduce la presión sanguínea
-Baja el cortisol en la lengua, marcador del estrés
-Baja la glucosa en sangre
-Estabiliza la actividad nerviosa
-Fortalece el sistema inmunitario
-La actividad cerebral se desplaza desde la parte cognitiva y ejecutiva, a partes del cerebro relacionadas con el placer, emoción y empatía. (Por eso la comida en el campo siempre sabe mejor..)

El paseante respira las "fitoncidas", sustancias volátiles que desprenden los árboles y que nos llevan a una aromaterapia "in situ". El resultado es la relajación y el fortalecimiento de las células NK (Natural Killer), que son las encargadas de luchar contra virus y tumores.

Investigaciones sobre la medicina del bosque
Desde 2004, el Gobierno japonés ha invertido unos tres millones de euros en investigación científica sobre los efectos terapéuticos de los bosques. El grupo del antropólogo y fisiólogo Yoshifumi Miyazaki, de la Universidad de Chiba (cerca de Tokio), ha tenido una especial relevancia en el estudio de las bases fisiológicas y psicológicas de los efectos beneficiosos del bosque. Estos investigadores han medido la concentración en saliva de cortisol (un biomarcador del estrés) en individuos expuestos a un ambiente de bosque, resultando significativamente menor que en los individuos que habían permanecido en un ambiente urbano.
Con técnicas avanzadas de neurobiología han confirmado que  pasear o simplemente estar en un bosque disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía. "Por eso sabe mejor la comida en el campo" le explicaba Miyazaki a la escritora y periodista Florence Williams.
El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado que un paseo por un bosque o por un parque aumenta significativamente la concentración de células NK (del inglés natural killer) en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y contra el cáncer. El efecto beneficioso del paseo del bosque, aumentando los linfocitos NK y las proteínas anti-cáncer, puede durar hasta una semana. Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Se han realizado experimentos con diversos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos; algunos de ellos con conocidos por su efecto antimicrobiano y supresor de tumores. En general, a estos compuestos volátiles que las plantas producen como defensa se les llama "fitoncidas", y son usados en aromaterapia y medicina holística.

¿Cuál es el impacto de estas investigaciones sobre la comunidad científica?
La "Medicina del Bosque" es una disciplina nueva, que tiene la virtud de combinar dos enfoques tan dispares como son el estudio de la salud humana y el estudio de los árboles.
Vinculación evolutiva con el bosque
Las sesiones de shinrin-yoku se deben hacer de forma pausada y relajada, exponiéndose con los cinco sentidos al ambiente del bosque.  Disfrutando con la vista de los colores y formas de las copas de los árboles. Escuchando el rumor del viento en el follaje, los cantos de los pájaros. Oliendo los aromas, cogiendo alguna hoja de pino, de ciprés, de laurel, de mirto o de alguna planta aromática y aspirando sus esencias. Palpando la suavidad y la textura de un tronco, o deslizando la mano por el musgo mullido que cubre una roca. Por último, se recomienda saborear un té o una infusión con plantas del bosque durante la sesión.
Para Miyasaki los humanos hemos evolucionado en la naturaleza, en el bosque, por tanto es dónde nos sentimos más a gusto. Nuestras funciones fisiológicas y psicológicas son el resultado de un largo proceso de adaptación a las condiciones naturales; no es de extrañar por tanto que la vida artificial moderna nos produzca estrés y ansiedad.
La práctica del shinrin-yoku surge de una forma natural en Japón. Según Miyasaki, en su cultura la naturaleza es parte de sus mentes y sus cuerpos, y de su filosofía de la vida.

Las nuevas tecnologías y la vida urbana cada vez nos apartan más del medio natural.

El psicólogo y educador Richard Louv ha llamado la atención sobre el "desorden por déficit de naturaleza" que está trastornando el comportamiento y desarrollo de los niños urbanos, que crecen en un ambiente artificial.
Los estudios científicos que demuestran los efectos beneficiosos del bosque sobre nuestra fisiología y psicología son poderosos argumentos para restablecer nuestra relación con la naturaleza. El ciudadano del siglo XXI demanda información, evidencias y pruebas. No es suficiente con la defensa romántica del bosque y la naturaleza, al estilo de Thoreau en el siglo XIX. Tenemos que conservar los bosques y además tenemos que visitarlos con frecuencia porque es bueno para nuestra salud. Difundir y divulgar las evidencias que muestran los efectos positivos del bosque sobre la salud y el bienestar es una tarea importante.
Pero a la hora de sumergirnos en el bosque y practicar el shinrin-yoku, debemos apagar la tableta o el móvil, "desactivar" el lóbulo frontal y dejar a un lado las preocupaciones del ego, abrir los cinco sentidos y dedicarnos a percibir, disfrutar, respirar hondo y entrar en comunión con la naturaleza.

Resumiendo, el contacto con la Naturaleza nos hace más inmunes, más felices y menos proclives a la ansiedad y el estrés.

En el sentido más espiritual, es una vuelta a nuestro origen , a lo esencial, a la vida, a uno mismo.


Dora Román

Autor: Dora Román

Licenciada en Medicina Tradicional China. Guía de Shinrin Yoku. www.doraromanperez.com


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