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Nutrición y Deporte

Estamos asistiendo a un aumento de casos de obesidad en nuestro país en los últimos 20 años, circunstancia que se debe a “cambios gravísimos” en la dieta española que ha hecho una transición de la dieta mediterránea a otra con altos contenidos de azúcares y grasas.

Lucha contra la obesidad, últimas investigaciones.

Mientras el mundo lucha contra la obesidad humana, científicos de la Universidad de Michigan (UM) han hecho un hallazgo sorprendente a nivel microscópico que podría ayudar a estimular esa lucha.
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Estrés, el efecto Cortisol y subida de peso

El peligro de Cortisol ¿realmente engorda o no?

Un alto nivel, continuo, de cortisol en el cuerpo, tiene efectos negativos.

Actualmente no vivimos en la jungla, pero vivimos circunstancias en el trabajo, en la familia, en la sociedad, que desencadenan reacciones fisiológicas similares a las que sucederían, si un león nos estuviese persiguiendo en mitad de la sabana africana.

Hablemos del estrés; cuando estamos estresados, el hipotálamo, una pequeña región en la base del cerebro, pone en marcha un sistema de alarma. Esto hace que las señales nerviosas y hormonales impulsen a las glándulas suprarrenales ubicadas en la parte superior de los riñones, a liberar una oleada de hormonas. Entre las hormonas más conocidas, podemos citar la adrenalina y el cortisol

El cortisol es una hormona esteroide, más específicamente un glucocorticoide; cuando decimos hormona, nos referimos a una sustancia química que se forma en ciertas células especializadas, pero que pasa al torrente sanguíneo, y tiene efectos sobre otras partes del cuerpo.

Todos necesitamos el cortisol para vivir; y liberado en pequeñas dosis nos ayudará, por ejemplo, a garantizar el efecto de la insulina, regulando los niveles de glucosa en sangre, y mediando la reacción bioquímica que permite la utilización de grasa y azúcar como combustible corporal; también participa en el control de la presión arterial, el sistema inmune, y en la respuesta fisiológica ante situaciones de estrés

Sin embargo, un alto nivel, continuo, de cortisol en el cuerpo, tiene efectos negativos. Algunas causas pueden ser el estrés y la depresión crónica, la medicación esteroidea, el consumo en exceso de alcohol, etc…los cambios de humor son frecuentes pasando de la irritabilidad, a la depresión o entrando en un cuadro de ansiedad.

Es normal pasar por cambios de temperamento, a lo largo del día, de la semana, del mes, tantos como situaciones vivimos; pero cuando los cambios de carácter no atienden a la adaptación emocional, propia de las fluctuaciones diarias, sino a variaciones intensas donde la persona se siente constantemente deprimido y/o ansioso, entonces esto podría estar motivado por alteraciones en las secreciones de cortisol, serotonina y dopamina.

En muchas ocasiones este estrés crónico sobre las glándulas suprarrenales, encargadas de la producción de cortisol, provoca que los niveles de esta hormona estén bajos en la mañana, y otro de los síntomas que sufren estas personas es la falta de energía para levantarse cada mañana

A nivel digestivo los altos niveles de cortisol, provoca que la energía sea retirada del tracto gastrointestinal, disminuyendo la producción de las enzimas necesarias para digerir la comida, y reduce la absorción de minerales y nutrientes. El aumento de peso es frecuente, el cortisol aumenta el apetito y los antojos de alimentos dulces densos en calorías, grasas y alimentos altos en carbohidratos.

Otros síntomas que puede padecer la persona con niveles altos de cortisol, son la deshidratación de piel, dolores y molestias en la espalda, susceptibilidad a infecciones, vello facial en mujeres,etc…

El deporte de alto impacto, las preocupaciones, la obesidad, largas jornadas laborales, el consumo de estimulantes, la falta de vacaciones…colaboran a elevar los niveles de cortisol sanguíneo.


Alexia Juvin

Autor: Alexia Juvin

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